martes, junio 23, 2026

La Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío reconoce que el entorno para los negocios está profundamente ligado a dinámicas sociales, culturales y humanas.

Por eso, nuestro programa de Economía Popular, tiene una apuesta clara: que las unidades productivas, formales e informales, crezcan, se fortalezcan, vendan más, se organicen mejor y mejoren su calidad de vida. Por ello, artesanos, recicladores, cuidadores de vehículos, vendedores de tintos, tenderos, peluqueros y barberos, hacen parte de un plan de acción estructurado en cuatro líneas estratégicas: desarrollo humano y bienestar integral, formación y competencias para la productividad, visibilidad y acceso a mercados, articulación institucional; esto con miras a que se impulse el desarrollo de las personas y de la comunidad.

Debo decir que uno de los componentes que más se impactan en el programa de Economía Popular de la Cámara de comercio de Armenia y del Quindío, es el social. Reconozco además que inicialmente, fue un desafío empezar a trabajar con estos actores y que ha sido gratamente sorprendente, la manera en que aliados institucionales y los mismos empresarios, han rodeado esta iniciativa, porque evidenciamos que si en esta población hay bienestar, la calidad de vida, e incluso el entorno para los negocios, mejora.

En este sentido, quiero compartir unas líneas con relación a los personajes que le dan vida a historias que nos motivan a avanzar en este proyecto. Hoy particularmente, quiero hablar de Doña Rosa Delia, su historia como vendedora de tintos en Calarcá, empieza hace solo dos años, pero más allá del tiempo, me causan curiosidad su motivación, a su edad, Doña Rosa, tuvo el firme propósito de llevar sustento a su hogar para lograr que su nieta, Emili, saliera adelante.

Con lo que no contaba, era que su nieta se sumaría a esta labor, que exige madrugadas atípicas en una joven de 17 años quien junto a su abuela, recorren las calles de Calarcá al son de un “Tinto, tinto”.

En medio de talleres y programas de fortalecimiento otorgados desde la Cámara de Comercio, Comfenalco, el Sena y empresarios del sector de cafés especiales del municipio, se dieron a conocer rápidamente, y es que las ganas de Emili de salir adelante fue tal, que en medio del  programa “la niña” del grupo de más de treinta tinteros, (en su mayoría adultos mayores), se hizo conocer al punto de que un empresario vinculado a procesos formativos del programa, le otorgara una beca para estudiar Contaduría Pública del Politécnico Master Web, una oportunidad que le permitirá avanzar hacia una profesión, mientras continúa apoyando el trabajo familiar y proyectando un futuro en el que su abuela también mejore su calidad de vida.

Historias como esta terminan enrutando a nuevas generaciones, que movidas por el esfuerzo diario de madres, padres, abuelas, que con esfuerzo logran sacar adelante a hijos y nietos; motivan en los jóvenes el orgullo de una labor que merece ser reconocida, porque detrás de los tinteros, se teje también futuro para muchos jóvenes que sin duda, buscan superarse.

En el caso de doña Rosa Delia, la historia adquiere una dimensión aún más profunda porque su legado y ejemplo, encontró continuidad en su nieta. Quien mientras estudia y construye un proyecto de vida, también acompaña a su abuela en las jornadas de trabajo como tintera, entendiendo que el oficio no representa un límite, sino una oportunidad para salir adelante.

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