miércoles, julio 22, 2026

Si bien en países más desarrollados el reciclaje es visto como modelo de negocio de alto nivel, hay que decir que en Colombia aún existe una brecha muy importante entre lo que consideramos unidades de negocio productivas y rentables a una actividad que algunos incluso, catalogan como marginal.

No obstante, en el desarrollo y avance del programa de Economía Popular de la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, visto como una estrategia para fortalecer y dignificar a pequeños negocios que van desde actores como asociaciones de artesanos, recicladores, cuidadores de vehículos, vendedores de tintos, actores del sector belleza (peluquerías, barberías), tenderos, entre otros; hemos reconocido su aporte al desarrollo económico local de las regiones y del país, que merece mejorar su calidad de vida.

Hoy quiero exaltar la historia de Mónica Alejandra Corréales, representante legal de la Asociación Asorate. Mónica, es madre cabeza de hogar y de ella depende su hija y su madre.

Una historia que aunque parezca común termina dándole visibilidad a la heroica labor de transformar el reciclaje en Colombia y en el Quindío.

Como dirían muchos, su propósito se fundamenta en transformar residuos en oportunidades.

Sin embargo, su liderazgo va mucho más allá, junto a ella trabaja un grupo de recicladores, en su mayoría adultos mayores, quienes encuentran en esta asociación una posibilidad de ingresos y, sobre todo, de dignidad.

Y debo reconocer que Mónica, representa el rostro de la superación personal, de darle valor a su trabajo y salir adelante en un contexto social complejo y con dificultades que pocos logran combatir, porque sí, no podemos desconocer que detrás del reciclaje en Colombia, se moviliza población altamente vulnerable que hace aún más loable la labor de Mónica por aportar no solo a la cultura ciudadana de cuidado del medio ambiente, sino por resignificar una función que termina siendo un modelo de negocio y emprendimiento para muchos.

Hago hincapié en este punto, porque su determinación la ha llevado a gestionar la posibilidad de tener un espacio digno para que funcione la Asociación que hoy liderea, cuenta que tocó puertas gubernamentales, insistió, argumentó y perseveró hasta lograr que se reconociera la importancia de su trabajo y obtener el lugar donde hoy funciona Asorate, mismo desde donde se hace el proceso casi mágico de sacar algodón de botellas recicladas, lo que da vida a esa economía de la circularidad.

Concluyo diciendo que detrás de cada material recuperado, hay una historia de esfuerzo que pocas veces se reconoce y que apenas se está haciendo conciencia en el Quindío del impactado social y medioambiental sobre el que contribuyen.

Puedo decir que nos llena de satisfacción haber aportado desde la Cámara de comercio, el haber cocreado una sinergia colaborativa entre el sector comercio, que hoy en sectores como el Centro de Armenia y otros municipios; reconoce en estas rutas selectivas, lideradas por recuperadores de oficio; una labor que cambia su entorno y responde a la sostenibilidad del departamento.

Soñamos con que el reciclaje se convierta en un eslabón estratégico de sofisticadas cadenas de valor que mejore la calidad de vida de ciudadanos y de cientos de familias que viven de esta labor. ¡Gracias Mónica por tu aporte social y ambiental!

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