
Cuando desde la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, desarrollamos el documento Proponer Presidencia 2026–2030, en alianza con empresarios, emprendedores, academia, gremios y diferentes actores del ecosistema regional, siempre buscamos abrir una conversación sobre aquellos proyectos capaces de transformar al Quindío como ruta clara de gestión articulada ante la Presidencia. En las próximas columnas quisiera detenerme en algunos proyectos de infraestructura para la competitividad, analizar su alcance y reiterar por qué deben convertirse en propósitos colectivos constantes, como siempre digo, para insistir y no desistir. Comienzo por una obra que además de ser una obra de conectividad regional, tiene un particular impacto en nuestro desarrollo local: la doble calzada Calarcá–Armenia–Cartago.
Este corredor no solo conecta el eje de la vía del túnel de La Línea con la troncal del occidente que atraviesa Cartago, sino que también representa una arteria clave para la competitividad, movilidad mercancías, turistas, trabajadores y estudiantes; por nombrar algunos temas; y lo más relevante, la conectividad del suroccidente colombiano para conectar el centro occidente del país con Antioquia y en particular con el nuevo puerto de este departamento a través de los tramos Pacífico I,II Y III.
En cuanto a gestión es importante tener en cuenta el estado actual de la obra: la más reciente Mesa de Diálogo y Seguimiento de la Veeduría Ciudadana de la Doble Calzada Armenia–Cartago, realizada en marzo de 2026, dejó una radiografía que va a implicar una fuerte gestión colectiva respecto a: avances, recursos y desafíos para culminar uno de los proyectos viales más trascendentales para el Quindío. A la fecha, se han desarrollado mesas de seguimiento y veeduría; prórrogas y adiciones presupuestales que aún requieren recursos importantes para culminar esta vía.
Solo por mencionar un tema puntual que implica gestión prioritaria hablamos de cuellos de botella en el sector de La María, por su parte, y según la última mesa de seguimiento “el tramo 1: La María – El Pescador continúa sin provisión de recursos. En cifras del INVÍAS se requieren alrededor de $ 120.000 millones. En materia predial este tramo necesitaría la intervención de unos 68 predios y 20 mejoras.” Esta situación ya la habíamos advertido desde la Cámara de comercio y la Sociedad de ingenieros el año pasado, y hoy sigue vigente esta necesidad latente.
Esto sin contar que en la fase II faltarían aproximadamente $ 324 mil millones para llegar hasta Quimbaya. Lo anterior, más allá de alarmar, busca que veamos en Proponer Presidencia 2026 – 2030, un insumo estratégico frente a las prioridades claras del departamento para que tanto el Gobierno departamental, alcaldías, parlamentarios, gremios y demás instituciones mantengamos foco en las obras que merecen especial gestión para la competitividad departamental y en este caso puntual, podamos alcanzar la meta de tener todo el corredor Calarcá-Armenia-Montenegro-Quimbaya – Cartago en doble calzada.



