
La nueva ruralidad en el Quindío ya no es una promesa: es una realidad que emerge con fuerza donde jóvenes emprendedores están escribiendo una nueva historia para el campo. Hoy, en el departamento, los jóvenes están asumiendo un rol protagónico al combinar prácticas agropecuarias con tecnologías de punta, sostenibilidad y emprendimiento, generando un verdadero relevo generacional que transforma.
Hoy ya hablamos de conceptos como regeneración, que se suman a ese relevo generacional palpable, donde jóvenes formados en ingenierías agronómicas, agroindustriales o con estudios técnicos especializados han regresado al campo no solo a sembrar, sino a transformar. Con procesos tecnificados, sistemas de trazabilidad, agricultura regenerativa y modelos de comercialización digital, están posicionando el agro como una industria moderna, rentable y sostenible. Esto se suma a nuestra vocación turística, que cada vez toma más relevancia en la diversificación del campo, desde cafetales, hasta cultivos de guayaba o productoras de miel que cuentan historias y atraen cada vez más visitantes nacionales e internacionales.
En misiones empresariales como Chocó Show o Cafés de Colombia Expo, hemos visto cómo productores locales, en su mayoría jóvenes, no solo se preocupan por cultivar cacao o café de calidad, sino que han entendido el valor de la transformación, la marca, el diseño y la innovación. Empresas del Quindío están hoy explorando procesos que investigan a nivel molecular cómo personalizar perfiles de sabor en taza. También se han adoptado técnicas como la deshidratación osmótica para darle valor agregado a frutas y subproductos del café, cacao y otros.
Todo lo anterior demuestra que el Quindío no solo produce materia prima: hay un avance significativo para exportar productos con identidad, historia y alto valor agregado. Y lo más poderoso es que este crecimiento va de la mano con principios de sostenibilidad, agroecología y cuidado del entorno, valores profundamente enraizados en esta nueva generación.
Finalizo diciendo que seguiremos como institución acompañando este impulso con programas de formación, misiones de conexión comercial, asesorías especializadas y alianzas estratégicas nacionales e internacionales, como ya lo venimos haciendo de la mano de FOLU Colombia, Ancestral Organics y P4G. Y es que la agroindustria ya no es solo un sector productivo: es un motor de desarrollo, de innovación y de orgullo regional. El Quindío tiene en esta nueva generación una oportunidad única para liderar el campo inteligente, sostenible y con propósito.


