jueves, junio 11, 2026

Existe una verdad incómoda que el sector empresarial debe asumir con madurez: quienes ignoren la Inteligencia Artificial, tendrán claras desventajas competitivas en un mercado cambiante y podrían llevarlas a desaparecer. Y aunque pueda sonar traumático o incluso exagerado, la historia económica demuestra que las sociedades que no se adaptan a las transformaciones tecnológicas terminan perdiendo competitividad, productividad y oportunidades de desarrollo.

Hoy no estamos frente a una simple revolución digital. Estamos frente a un cambio estructural de carácter geoeconómico, geosocial y cibernético, impulsado principalmente por la velocidad con la que avanza la IA. En el reciente Foro de Gerentes de la Cámara de comercio de Armenia y del Quindío, donde convocamos a Santiago Pinzón Galán, Vicepresidente de Transformación Digital y Director Ejecutivo de la Cámara de la Industria Digital y de la Secretaría de Servicios de la ANDI, quedó claro que no se trata únicamente de incorporar software, automatizar procesos o abrir perfiles en redes sociales. De hecho, una de las reflexiones del foro fue sobre la “vanidad digital”: negocios que aparentan transformación tecnológica, pero que realmente no han cambiado su cultura, sus capacidades ni su visión estratégica.

La inteligencia artificial está modificando la manera en que producimos, vendemos, aprendemos, lideramos y tomamos decisiones. Quien no comprenda esto a tiempo, quedará rezagado. Dentro de las cifras presentadas en el Foro se evidenció que para 2030 las habilidades más demandadas estarán relacionadas con IA y Big Data, ciberseguridad, alfabetización tecnológica, pensamiento analítico, creatividad, resiliencia y liderazgo social.

Y esto no es una realidad ajena a las empresas de Colombia y Quindío, recientemente se conoció que entre las mayores economías de América Latina, Colombia encabeza la penetración de IA, por delante de Chile (22,7%), Argentina (21,9%), México (20,1%) y Brasil (19,1%). En el ranking regional la superan tres economías más pequeñas: Costa Rica (28,5%), República Dominicana (24,8%) y Uruguay (24,6%), esto según el informe Global AI Diffusion Q1 2026 publicado por el Microsoft AI Economy Institute. Lo anterior, no sólo habla de oportunidades sino de un reto enorme para apropiar las tecnologías emergentes.

La IA hoy funciona para entender mejor clientes, optimizar inventarios, mejorar procesos logísticos, fortalecer estrategias comerciales y tomar decisiones basadas en datos, si no se usa esta herramienta, la competencia probablemente sí.

En conclusión y para conectar esta última idea, termino con una frase de Jensen Huang que se ha popularizado: “No vas a perder tu trabajo por la IA. Lo vas a perder frente a alguien que usa IA” una realidad que se adapta a las empresas que hoy no compiten con la implementación de la IA.

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