
Horizonte Quindío – Prospectiva 2050 es una ventana de oportunidad que debemos aprovechar para tener una región transformadora con calidad de vida y progreso.
Esto fue lo que motivó a los que hacen parte de este proyecto, entre los que se cuentan entidades públicas como gobernación del Quindío, alcaldía de Armenia y Corporación Regional del Quindío; instituciones académicas como las universidades del Quindío y Gran Colombia; y organizaciones gremiales y privadas como Comfenalco, Comité Intergremial, Comité de Cafeteros, Proquindío, EDEQ, Facilísimo y Camara de Comercio de Armenia y del Quindío. Este colectivo aportó recursos y determinó que la iniciativa fuera coordinada por la Universidad del Quindío. A su vez, luego de varias rondas de conversaciones, se logró el acompañamiento técnico y metodológico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL, entidad de Naciones Unidas con amplio conocimiento y experiencia en la realización de ejercicios similares en varios países de la región. Fruto de esta cooperación internacional se han capacitado más de un centenar de quindianos en prospectiva y hemos recibido dos misiones de expertos que nos han permitido avanzar en la fase de diagnóstico.
De ahí que estemos frente a una oportunidad histórica para imaginar, consensuar y hacer realidad un futuro deseado para el Quindío. Como la clave para sacar esto adelante está en nosotros, hoy cobra más valor que nunca las palabras de Maurice Blondel: «El futuro no se predice sino que se construye», sentencia que implica un enorme desafío que demanda conocimiento, imaginación, diálogo y acuerdos. Así que estamos embarcados en un propósito que nos traerá una agenda disruptiva de desarrollo con la capacidad de modificar la forma de entender y administrar el territorio.
Por consiguiente, Horizonte Quindío – Prospectiva 2050 deberá abordar la priorización de sectores productivos que contribuyan a la transformación de nuestra estructura económica hacia actividades con mayor valor agregado que fortalezcan las cadenas de valor y la innovación, así como las capacidades de exportación e internacionalización.
Es tiempo de pensar en procesos de innovación territorial articulados a cadenas globales de valor a través de empresas y negocios aún no imaginados. Sería algo así como idear una región con tecnologías de punta y centros de investigación e innovación que aporten ventajas competitivas empresariales y territoriales; un departamento que ofrezca empleos estables y de calidad; un territorio ambientalmente sostenible y próspero.


