
Existe una verdad incómoda que, como empresarios, debemos asumir con madurez y prontitud: el riesgo cibernético ya no se define por la sofisticación de los ataques, sino por su velocidad.
En este nuevo escenario, la Inteligencia Artificial ha dejado de ser solo una herramienta de productividad para convertirse en el motor de una nueva generación de amenazas que operan a velocidad de máquina.
Colombia no es ajena a esto. De hecho, lideramos la penetración de IA entre las mayores economías de América Latina con un 22,7%, superando a México y Brasil. Esta adopción tecnológica es nuestra mayor oportunidad, pero también nuestro mayor reto en seguridad.
Ante este panorama, desde la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío entendemos que las empresas no pueden, ni deben, enfrentar este desafío solas. Por eso, a través del Centro de Inteligencia Artificial Empresarial, estamos liderando iniciativas de ciberseguridad inteligente: uniendo esfuerzos con socios tecnológicos y expertos para que las pymes accedan a herramientas de defensa antes reservadas a grandes corporaciones; promoviendo programas de formación práctica para que empresarios y sus equipos sepan detectar un ataque antes de hacer clic; y construyendo una red de intercambio de información sobre amenazas locales que nos permita reaccionar como bloque.
Como se ha dicho en nuestros foros: el empresario no perderá su mercado por la IA, sino frente a quien sepa usarla y protegerse con ella, será mucho mejor.



