miércoles, julio 29, 2026

Hace días leía a Mauricio Gómez, ministro de Comercio, Industria y Turismo designado por el Gobierno entrante, donde mencionaba la importancia de los emprendedores que nacen producto de la denominada Economía Popular.

Cuando pensamos en este concepto y lo asociamos con emprendimiento, podríamos creer que se trata, principalmente, de un sector joven. Y sí, existen historias de mujeres jóvenes y adolescentes que venden tintos, de cuidadores de vehículos que heredaron este oficio de sus padres, por mencionar algunos ejemplos.

Sin embargo, la economía popular, como programa de la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, nos ha sorprendido por su alto impacto y representatividad entre los adultos mayores. Voy a nombrar un segmento que aporta significativamente a la economía local.

Actualmente, trabajamos con dos asociaciones de cuidadores de vehículos de Salento y Circasia, son más de 60 adultos mayores entre hombres y mujeres que viven de esta labor en dos de los municipios más turísticos del departamento. Trabajar con los cuidadores de vehículos se ha forjado desde un ejercicio de articulación con las alcaldías, Comfenalco, Policía y con empresarios formales que se han vinculado mediante dotaciones para visibilizar una labor que dignifica un eslabón importante de la cadena productiva del turismo. Porque orientar a un visitante, ayudarle a ubicar su vehículo y darle la bienvenida a un destino, es el inicio de la experiencia que ofrece la región.

En este proceso de fortalecimiento, estas asociaciones han recorrido los principales atractivos turísticos de sus municipios y de otros cercanos. Muchos de ellos, paradójicamente, nunca habían tenido la oportunidad de conocer los lugares que durante años ayudaron a promocionar con su trabajo diario. Hoy entregan información útil a los visitantes, se han apropiado de herramientas digitales y, sin importar la edad, ya reciben pagos mediante códigos QR, una transformación que incluso ha significado un incremento en sus ingresos y en la valoración de su labor.

Pienso entonces en don Leonidas Campos, uno de los integrantes de la ASOCIRPARK en Circasia. Vive solo, enfrenta las dificultades propias de la edad y de una lesión en una de sus rodillas, pero cada mañana sale con la misma sonrisa que lo ha convertido en “el niño de la asociación”, como cariñosamente lo llaman sus compañeros por su ternura y su carisma. Hubo un tiempo en el que hacía fila para recibir un almuerzo solidario. Hoy, gracias a la oportunidad que encontró en su trabajo como cuidador de vehículos, puede comprar por su cuenta el almuerzo para como dice a él, darles la oportunidad a otros. Parece un cambio sencillo, pero detrás de ese plato de comida hay algo mucho más valioso: la posibilidad de sostenerse con el fruto de su esfuerzo y de recuperar la tranquilidad que brinda la independencia.

Historias como la de don Leonidas nos recuerdan que la economía popular tiene voz, rostro y propósito. Nos demuestra que nunca es tarde para aprender, para adaptarse a la tecnología, para sentirse útil y además aportar al turismo competitivo del Quindío.

¡Comparte esta noticia, elige tu plataforma!

NOTICIAS RECIENTES