
El mundo está cambiando a una velocidad que no admite pausas. Lo que antes tomaba décadas en consolidarse, hoy ocurre en meses, incluso en semanas. Esta nueva realidad impone un reto claro para el sector empresarial: evolucionar o perder competitividad. En ese escenario, la tecnología —y especialmente la inteligencia artificial— dejó de ser un concepto del futuro para convertirse en una herramienta concreta del presente que ya está redefiniendo la manera en que operan las empresas en todo el mundo.
Hoy las organizaciones están llamadas a ser más estratégicas, más eficientes y, sobre todo, más inteligentes en la forma en que toman decisiones. Esto significa revisar procesos, optimizar recursos, mejorar la productividad y apoyarse en la tecnología como un aliado permanente. Quiero decir que tengo la completa convicción de que la inteligencia artificial no sustituye el criterio humano ni el liderazgo empresarial; los fortalece. Lo que sí permite es dedicar más tiempo a la estrategia, a la innovación y a la generación de valor, mientras automatizamos tareas y obtenemos información más precisa para decidir mejor.
El reto que enfrentamos no se limita a incorporar nuevas herramientas digitales. El verdadero desafío está en integrarlas de forma inteligente en los procesos productivos, comerciales y administrativos. No se trata de “tener tecnología”, sino de saber para qué usarla y cómo ponerla al servicio de la competitividad. Ese es un proceso que requiere orientación, formación y acompañamiento, y allí las instituciones debemos asumir un papel activo.
En este contexto, los datos deben leerse con visión de oportunidad. El estudio Armenia Cómo Vamos señala que más del 70 % de las personas en el Quindío aún no utiliza herramientas de inteligencia artificial. Algunos podrían ver en esta cifra un rezago; desde la Cámara de Comercio siempre lo he dicho, prefiero ver el vaso medio lleno pues es aquí donde vemos un enorme potencial de crecimiento. Tenemos una base empresarial y social con un amplio margen para aprender, innovar y dar un salto significativo en productividad y modernización.
Es claro que la Evolución Digital no ocurre de la noche a la mañana, pero sí exige decisión, apertura al cambio y una actitud de aprendizaje constante. Nadie puede quedarse por fuera de esta dinámica: ni grandes empresas, ni mipymes, ni emprendedores, ni la academia, ni nosotros como instituciones. La tecnología será un factor determinante en la competitividad de los territorios, y el Quindío no puede ser espectador de esta revolución.
Desde la Cámara de comercio, La Evolución Digital Empresarial se ha convertido en una bandera de más de seis años y en 2026 seguimos abriendo la conversación permanente con gerentes, empresarios y emprendedores del Quindío y ahora con aliados internacionales para reflexionar, aprender y avanzar en este reto para su uso consciente, ético y estratégico. Por eso el siguiente paso será la creación del Centro de Inteligencia Artificial para el Desarrollo Empresarial del Quindío, un espacio que estará orientado a la formación, asesoría, experimentación y acompañamiento a empresas en la adopción de tecnologías de inteligencia artificial. Será un punto de encuentro entre conocimiento, sector productivo e innovación, pensado para que nuestra región dé un salto cualitativo en su Evolución Digital.


