lunes, junio 1, 2026

Hablar hoy de un Quindío regenerativo es hablar de un propósito colectivo que empieza a tomar fuerza en distintos sectores del departamento. Aunque se trata de un camino que requiere tiempo, articulación y transformación cultural, quiero decir que resulta esperanzador ver el creciente movimiento que se viene consolidando alrededor de este concepto y, sobre todo, la voluntad de empresarios, emprendedores, productores, instituciones y ciudadanos que entienden que el futuro del Quindío debe construirse desde el equilibrio entre lo social, lo económico y lo ambiental.

En buena hora, desde la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, de la mano de FOLU y de empresarios protagonistas de la regeneración, seguimos afianzando lazos para trazar hojas de ruta que permitan movilizar este propósito de territorio. Lo más valioso de esta alianza es que más allá de una conversación técnica o académica, estamos hablando de una visión compartida que busca transformar la manera en que producimos, consumimos, hacemos empresa y nos relacionamos con nuestro entorno.

La regeneración no puede entenderse únicamente como una tendencia ambiental. Es, ante todo, una apuesta social y colaborativa que reconoce que el desarrollo económico debe ir de la mano con la conservación, la sostenibilidad y la dignificación de quienes habitan y trabajan en el territorio.

La semana pasada tuvimos el  Encuentro Quindío Regenerativo, un escenario organizado por Ecología, Economía y Ética (E3), Coalición para la Alimentación y Uso del Suelo (FOLU) y la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío con el apoyo de Magro – mercado Agro ecológico del Quindío, Quindío con Sabor a Territorio, Cerón restaurante, Campesia agricultura regenerativa, Escuela del alimento, Granja ecológica La Esperanza y Acodrés que contó con más de 60 regeneradores vinculados al turismo, la agricultura y la iniciativa Sabores Bio quienes participaron de este espacio que permitió reconocer actores y experiencias y construir líneas de acción justamente, alrededor de tres grandes ejes: turismo regenerativo, agricultura regenerativa y gastronomía sostenible.

Y, quiero referirme a Sabores Bio que precisamente, representa uno de esos ejemplos inspiradores que conectan sostenibilidad con competitividad. A través de esta iniciativa se invita a restaurantes y actores gastronómicos a construir experiencias alineadas con la biodiversidad, el uso de productos locales, la disminución de desperdicios y el manejo adecuado de los recursos.

Durante este encuentro también contamos con la participación de representantes de FOLU a nivel nacional e internacional, fortaleciendo así una conversación que cada vez posiciona más al Quindío dentro de las discusiones globales sobre regeneración y sostenibilidad territorial.

Uno de los aspectos más enriquecedores fue el espacio de networking y marketplace que permitió conectar productores locales con empresarios del sector gastronómico y turístico. Hortalizas, huevos, quesos y múltiples productos de origen local, limpios, trazables y de cero kilómetros encontraron un escenario para abrir oportunidades de relacionamiento e intercambio comercial. Y es allí donde la regeneración empieza a tomar forma real: cuando se conecta el propósito con la economía local y cuando las alianzas se convierten en oportunidades concretas para el territorio.

Desde la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío asumimos con responsabilidad nuestro papel como Secretaría Técnica de FOLU Quindío y como articuladores institucionales y empresariales de este proceso. Nuestra labor ha sido identificar, conectar y visibilizar a quienes ya vienen apostándole a estos modelos en el departamento, entendiendo que la transformación no ocurre de manera aislada, sino a través de redes de colaboración y confianza.

Hoy más que nunca necesitamos unir capacidades. Universidades, empresarios, emprendedores, productores, alcaldías, entidades gubernamentales y ciudadanía deben hacer parte de esta conversación. Seguramente vendrán nuevas mesas de trabajo, se fortalecerán planes de acción y surgirán líneas concretas para seguir avanzando en estos tres grandes enfoques. Pero lo verdaderamente importante es que el departamento empieza a comprender que sí es posible crecer económicamente mientras protegemos nuestros ecosistemas, fortalecemos nuestras comunidades y promovemos modelos empresariales más conscientes.

Vale la pena además mencionar, que recientemente, de la mano de P4G y la empresa Ancestral Organics, nos unimos para desarrollar una importante experiencia alrededor de la agricultura regenerativa, demostrando que el Quindío cuenta con actores comprometidos con nuevos modelos de producción responsables, conscientes y sostenibles.

El Quindío tiene hoy una oportunidad histórica de convertirse en referente nacional de regeneración territorial. Y aunque el camino apenas comienza, resulta profundamente valioso ver cómo cada vez más actores deciden sumarse a esta visión de futuro.

Porque regenerar no es solamente conservar. Regenerar es reconstruir vínculos, fortalecer comunidades, conectar propósitos y entender que el verdadero desarrollo solo será posible si aprendemos a avanzar en equilibrio con el territorio que habitamos.

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