
Más allá de competir con la IA, es necesario entender que hay que integrarla para hacer más rentables y productivas a las empresas, en especial aquellas que requieren esa presencia humana en toda su línea de producción o que se encuentran en sectores tradicionales que aún no han considerado su uso estratégico.
Y traigo a colación este tema pues justamente en tiempos de IA, se destaca una alta oportunidad en sectores con potencial de crecimiento en el Quindío que pueden aprovechar la Inteligencia artificial no desde la visión de reemplazar, sino de optimizar actividades humanas que incrementen índices de productividad.
Recientemente leí un informe de Anthropic, una empresa estadounidense destacada por haber desarrollado Claude (un tipo de IA conversacional similar a ChatGpT), que reveló que los trabajos que requieren presencia física: servicios, construcción, mantenimiento, ensamblaje, agricultura, servicios de comida, hotelería, transporte, entre otros, se consolidan como los más resilientes ante la IA, pues más que reemplazar puestos de trabajo llega a potencializarlos. Y es aquí donde emerge una reflexión clave: sectores como el mueble, la manufactura artesanal, la agroindustria y otros procesos productivos que combinan conocimiento técnico con ejecución humana, tienen una ventaja competitiva en este nuevo contexto.
Este informe destaca que mientras algunas labores vienen automatizándose con IA, otras asociadas labores de intervención humana, no solo tiene un menor riesgo de ser desplazadas por la Inteligencia Artificial, sino de adaptarse con nuevas herramientas. En este sentido, podríamos decir que sectores como turismo, gastronomía, agroindustria, industria, artesanías, café, por mencionar algunos destacados en el departamento, tienen la oportunidad de reinventarse, integrando IA como aliada en procesos de diseño, optimización o comercialización para ser más productivos sin dejar de lado las habilidades humanas.
Así las cosa, en medio de la conversación global sobre inteligencia artificial, aunque muchos hablan de la sustitución masiva de puestos de trabajo, también está en el mapa la complementariedad de la IA con los sectores productivos tradicionales, el saber y el relevo generacional; lo cual nos lleva a ampliar el panorama en un departamento con alta capacidad sectorial, que requieren mucho del talento humano: su calidez en atención, su sutileza y experticia en recolección, su saber ancestral en la operación, su habilidad en la producción, y sobretodo, su capacidad de adaptación.
Finalizo reiterando: más allá de competir con la IA, hay que integrarla para hacer más rentables y productivas a las empresas.



