
A pocas semanas de las elecciones legislativas que definirán los nuevos representantes al Congreso de la República, vale la pena insistir en una reflexión fundamentada y estratégica sobre el papel que deben desempeñar los congresistas por el desarrollo de las regiones, en este caso por los intereses particulares del Quindío.
Ya es sabido que Colombia enfrenta un reto profundo en la forma como se articula la agenda pública nacional con las prioridades regionales. Por ello, la representación legislativa que elijamos no puede ser una simple figura simbólica: debe ser una voz técnica, conocedora y comprometida con la ruta de desarrollo del Quindío.
En coherencia con lo anterior, es indispensable que los aspirantes y futuros congresistas demuestren su apropiación con el conjunto de proyectos estratégicos que actualmente se encuentran en gestión, estructuración o ejecución en el departamento. Estas líneas estratégicas, como ya lo había mencionado en otras oportunidades, son el resultado de un sondeo con empresarios, complementado con análisis técnicos, estudios sectoriales y diagnósticos institucionales elaborados por la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío.
Estas iniciativas se agrupan en dos grandes ejes: infraestructura estratégica y desarrollo empresarial, pilares fundamentales para consolidar un modelo de crecimiento competitivo, que incluye temas como el mejoramiento del Aeropuerto Internacional El Edén de Armenia, la Doble calzada Calarcá – La Paila, la Doble calzada Calarcá – Armenia – Cartago, la Recuperación y puesta en valor de la Estación del Ferrocarril de Armenia, el Teleférico de Salento, el Mejoramiento y mantenimiento de vías terciarias.
Todo pensado en que la infraestructura eficiente reduce costos logísticos, mejora la integración a mercados nacionales e internacionales, atrae inversión y genera empleo, pero además proyecta el crecimiento del departamento.
Ahora bien, si hablamos del tema empresarial es claro que los representantes y voceros del territorio deben avanzar en el planteamiento de una Política de Desarrollo Productivo regionalizada, gestionar mayores recursos para el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, así como para el sector agropecuario, crear un Centro de Desarrollo Productivo e Innovación, movilizar el tema de las PTAR de todos los municipios, proyectar y fortalecer diálogos en relación a recursos de regalías de Ciencia, Tecnología e Innovación y el impulso a la seguridad como aspecto crucial del buen entorno para los negocios sin dejar atrás otros temas como la evolución digital. Esto, por mencionar algunos de los más prioritarios.
El momento es determinante. El Quindío tiene visión, tiene iniciativas y tiene claridad en sus prioridades. Lo que se requiere ahora es que esas prioridades ocupen el lugar que merecen en la agenda nacional parlamentaria y que quienes aspiren a este escenario aboguen por el desarrollo del departamento.


