
Después del terremoto del pasado 10 de agosto, muchos empresarios del Quindío se han hecho la misma pregunta: ¿cómo recuperamos, en semanas, lo que nos ha tomado mucho tiempo construir? La respuesta no está solo en la ayuda que llegue de afuera, sino en qué tan rápido convertimos la información que ya tenemos en decisiones. Y ahí, la inteligencia artificial dejó de ser un tema de futuro para convertirse en una herramienta de todos los días.
No hablo de robots ni de grandes inversiones. Hablo de cosas tan simples como un restaurante que recupera sus reservas con un asistente que responde por WhatsApp, un hotel que ajusta sus tarifas anticipando en qué semanas repunta la ocupación, o una peluquería que recupera clientes porque un sistema le recuerda a quién llamar. El comercio de barrio ya puede saber qué producto se le está agotando antes de quedarse sin stock. El segmento de miPymes tienen, quizás, el ejemplo más práctico de todos: un copiloto de inventario que avisa qué productos se están agotando y cuáles llevan semanas sin rotar, evitando que el capital de trabajo, tan escaso después de una emergencia, quede atrapado en mercancía que nadie compra. Y en el sector agroindustrial y del café especial, modelos simples de predicción de demanda están ayudando a productores a decidir cuánto vender ahora y cuánto guardar para cuando el mercado se recupere del todo. Son herramientas al alcance de cualquier negocio, grande o pequeño, y el impacto se siente en días, no en meses.
Esto no es teoría: ya está pasando en nuestro departamento. Desde los primeros días de la emergencia, la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío puso en marcha la Cadena de Favores Empresariales, una plataforma que usa inteligencia artificial para conectar a quien necesita ayuda: reparar un local, conseguir un proveedor, cubrir un turno, con quien puede resolverlo. Lo que antes tomaba semanas de llamadas, hoy se resuelve en horas. Es la prueba de que la tecnología, bien usada, multiplica la solidaridad que ya existe entre los empresarios del Quindío. Lo anterior, sumado a la experiencia que estamos viviendo con el Fondo por la Reactivación Empresarial, una alianza entre la Cámara de Comercio, la Alcaldía de Armenia y Comfenalco Quindío, con el que sumamos recursos para activar la reapertura de los negocios afectados. Actualmente la IA nos plantea evaluar el inventario de necesidades que permite pasar del diagnóstico a la acción, validar cada requerimiento y orientar los apoyos hacia aquello que realmente necesita cada establecimiento para volver a abrir.
La reactivación del Quindío la construimos entre todos: el empresario que se anima a probar su primera herramienta de IA, el gremio que comparte sus datos para que las decisiones sean más certeras, el joven que propone una idea digital para su negocio familiar, la empresa grande que decide adoptar la necesidad de una más pequeña. La Cámara de Comercio y el Centro de Inteligencia Artificial Empresarial busca llevar esa posibilidad de implementar la IA como motor de competitividad en empresa del departamento. Y si logramos poner la inteligencia artificial al servicio de todo eso, podremos hacer algo más que recuperarnos del sismo: podremos construir un tejido empresarial más preparado y resiliente.


