
El flujo de remesas hacia el Quindío no es un hecho aislado; es un fenómeno económico de gran envergadura para el departamento. Según cifras del Banco de la República, si comparamos el 2023 con el 2024 las remesas en el Quindío aumentaron un 19%, alcanzando una cifra histórica de 262,9 millones de dólares. En el último trimestre del 2024 se registró el mayor ingreso por remesas en la región, consolidando a este flujo de capital como un pilar importante en la economía local.
Para el año 2024, las remesas en el Quindío, casi equiparan el total de exportaciones del departamento para el mismo año, (el total de exportaciones en el año 2024 fueron de 263,5 millones de dólares). Esta nueva dinámica económica sugiere la necesidad de incentivar la inversión que pueda generar una utilidad de retorno y dinamice la economía local.
Los principales países de origen de estas remesas son Estados Unidos (61%), España (24%) y Chile (7%), lo que demuestra la fuerte conexión de la migración de quindianos hacia estas naciones. Esta interrelación podría abrir el panorama para generar estrategias que impulsen el crecimiento regional.
Tradicionalmente, las remesas han sido vistas como un recurso destinado al sustento familiar, sin embargo, el crecimiento constante de las remesas impone la necesidad de estructurar estrategias que orienten su uso de manera productiva. En Quindío, este es el desafío: transformar estos recursos en un motor de desarrollo sostenible.
Desde la Cámara de Comercio, entendemos que existe una necesidad para orientar a los emprendedores que, apalancados con este tipo de recursos, desean desarrollar ideas de negocio con acompañamiento especializado. Este enfoque, al que estamos siempre abiertos desde el área de emprendimiento, no solo mitigará riesgos, sino que ampliará el análisis y la competitividad en diferentes sectores para la toma de decisiones. Asimismo, el sector inmobiliario formal puede jugar un papel clave en la atracción de inversiones futuras, pues para nadie es un secreto que los bienes raíces no solo fortalecen la economía local, sino que también generan empleo y mejoran la calidad de vida en la región.
El reto está sobre la mesa: transformar las remesas en una fuente de progreso sostenible. Depende de nosotros convertir este crecimiento en una estrategia de desarrollo estructural para el Quindío del futuro.