martes, enero 27, 2026

El 2026 se abre para Colombia en medio de señales mixtas: una economía que busca consolidar la recuperación, pero que enfrenta niveles de incertidumbre elevados en lo fiscal, lo laboral y lo regulatorio. El incremento acumulado del 23,7 % en el salario mínimo, una informalidad laboral que supera el 50 %y un entorno global menos dinámico configuran un escenario que tensiona la competitividad empresarial, especialmente en las regiones. No es un contexto menor ni transitorio; es una prueba estructural para la capacidad del país de sostener crecimiento, empleo y productividad. En este panorama, el empresariado no solo aparece como un actor relevante: sigue siendo, con hechos y cifras, el eje real del crecimiento económico.

Las proyecciones macroeconómicas para Colombia muestran para algunos una senda de crecimiento moderado y, para otros, uno de los niveles de incertidumbre más altos de los últimos años. Sin embargo, la evidencia es clara: incluso en contextos adversos, son los empresarios quienes han sostenido la dinámica productiva del país. No hablamos de resistencia pasiva, sino de una capacidad probada para adaptarse, innovar y seguir avanzando. Así lo confirman los diálogos permanentes con el sector productivo, donde la lectura predominante no es la del freno, sino la de la oportunidad: acceder a nuevos mercados, acelerar la adopción tecnológica y fortalecer la productividad como única ruta posible para competir.

El Quindío no ha sido ajeno a esta dinámica. Al cierre de 2025, el departamento registró un crecimiento del 6 % en su tejido empresarial, con 1.451 nuevas empresas, una señal clara de confianza y de visión de largo plazo en medio de la incertidumbre. Este comportamiento reafirma que la competitividad regional no depende únicamente del contexto macroeconómico, sino de la capacidad de articular esfuerzos entre el sector privado, los ecosistemas de innovación y la institucionalidad para convertir los desafíos en ventajas competitivas.

En ese proceso, la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío actúa como agencia de desarrollo regional, articulando al sector público, privado y académico para convertir la visión empresarial en resultados sostenibles. Nuestro trabajo se concentra en crear condiciones para la inversión, fortalecer el tejido empresarial, impulsar la innovación y facilitar el acceso a mercados, entendiendo que la competitividad no surge de acciones aisladas, sino de procesos continuos de acompañamiento, formación y articulación territorial. Desde el emprendimiento y la transformación digital, hasta la atracción de inversión, el turismo de reuniones y el fortalecimiento sectorial, la Cámara ha consolidado una agenda orientada a generar confianza, dinamizar la economía y posicionar al Quindío como un territorio que compite, se adapta y avanza con visión de largo plazo.

Mirar el 2026 con realismo no implica renunciar al optimismo. Implica entender que el desarrollo no se decreta y que la incertidumbre no se enfrenta en solitario. Se enfrenta con empresarios decididos a invertir y transformar, y con instituciones capaces de acompañar, articular y ejecutar. Desde la Cámara seguiremos abriendo espacios de diálogo técnico sobre reformas laborales y cambios estructurales, impulsando la innovación, la tecnología y el acceso a nuevos mercados. Porque avanzar no es una consigna: es la decisión que históricamente ha sostenido la economía del país, y es la que, una vez más, marcará el rumbo del desarrollo regional y nacional.

¡Comparte esta noticia, elige tu plataforma!

NOTICIAS RECIENTES