viernes, julio 17, 2026

Quiero iniciar este discurso siendo contundente: durante los primeros meses del año hablamos de prevención, hoy, ese escenario dejó de ser una posibilidad para convertirse en una realidad que exige decisiones inmediatas y que, sobre todo, implica un compromiso ciudadano claro. El Quindío, igual que otras zonas del país y del mundo se enfrenta a un panorama de menor disponibilidad de agua, mayores temperaturas y un incremento del riesgo de incendios forestales, con impactos directos sobre la calidad de vida, la competitividad y la sostenibilidad de nuestro territorio.

En este contexto, la preparación ya no puede limitarse a planes escritos o campañas estacionales. Debe traducirse en una verdadera cultura ciudadana donde cada hogar, empresa, comercio e institución entienda que las pequeñas acciones cotidianas tienen un efecto colectivo. Estoy hablando de acciones básicas que van desde cerrar una llave mientras no se utiliza, reparar una fuga, hasta optimizar el consumo de agua en los procesos productivos o evitar quemas no son gestos simbólicos; son decisiones que, multiplicadas por miles de ciudadanos, pueden marcar la diferencia entre enfrentar una contingencia o una crisis.

Y claro, el sector empresarial tiene un papel determinante. Los negocios necesitan incorporar planes de contingencia para garantizar la continuidad de sus operaciones frente a eventuales restricciones de agua o energía, pero también liderar prácticas responsables en el uso eficiente de los recursos. La sostenibilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en una condición indispensable para la resiliencia y la competitividad de nuestras empresas. Justamente, esta semana que se vivió la Cumbre de la Sostenibilidad, Andrea Yáñez Ariza, Directora Ejecutiva del Fondo de Agua “Agua Somos”, expresaba que “La fórmula está en alinear las metas de las empresas con los planes del territorio y construir una visión colectiva”, es decir no estamos hablando ni de prevención, ni de acciones aisladas, sino de una cultura ciudadana y organizacional en cualquier modelo de negocio.

Ahora, y como bien lo mencionaba líneas arriba, desde los hogares también podemos construir soluciones. Ahorrar agua, prevenir incendios, eliminar criaderos de mosquitos y mantenernos informados a través de los reportes oficiales son acciones sencillas que fortalecen la capacidad del territorio para responder a este fenómeno. La gestión del riesgo comienza con hábitos responsables los titulares de las noticias locales reportan, particularmente la EPA, alertó sobre un incremento del 5% en el consumo diario de agua potable en la ciudad durante las últimas semanas, lo que representa un aumento de 62.500 a 65.000 metros cúbicos por día.

Sin duda, todo lo anterior, nos debe llevar a un nivel de conciencia mayor porque la mejor manera de proteger el entorno del tejido empresarial, nuestra economía y el desarrollo del departamento es entender que el futuro comienza con las decisiones que tomamos hoy frente a los cambios que están en el ahora.

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