jueves, agosto 20, 2026

El terremoto del pasado 10 de agosto no solo dejó daños físicos. También nos pone a prueba como sociedad y, especialmente, frente a la capacidad de resistencia de los empresarios y comerciantes que hoy necesitan reabrir, recuperar sus ingresos y proteger los empleos que generan. Desde el primer día, la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío ha estado en territorio, acompañando a comerciantes, empresarios, emprendedores y actores de la economía popular.

Nuestro equipo ha recorrido negocio por negocio, escuchando directamente a los empresarios; una encuesta aplicada a cerca de 2.000 empresas afectadas nos ha permitido mapear sus necesidades y convertir esa información en insumos para gestionar soluciones. Hemos dispuesto acompañamiento de ingenieros estructurales, de la mano de Camacol, la Sociedad de Ingenieros, la constructora Poporo y profesionales vinculados por la Cámara; fortalecimos la asesoría jurídica gratuita para atender dificultades con pólizas, seguros y contratos de arrendamiento; ayudas humanitarias, pusimos en marcha “Reabrir también es Resistir”, una campaña que acompaña tanto a quienes ya pueden abrir como a quienes todavía necesitan apoyo para hacerlo; avanzamos en jornadas de recolección de escombros para recuperar las calles y, con ellas, la confianza para volver a comprar y vender; y esta semana activamos “Cadena de Favores”, para conectar las necesidades de unos empresarios con la capacidad de ayudar de otros. No nos hemos limitado a atender la emergencia: hemos llevado la voz de nuestros empresarios a las mesas donde se toman las decisiones.

Y precisamente en esa tarea, ayer nos reunimos con el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, junto con Confecámaras, Asocapitales, ACOPI, la Federación Nacional de Departamentos, Fenalco Nacional y las cámaras de comercio de los municipios y departamentos afectados, para poner sobre la mesa las necesidades reales del sector productivo y construir una hoja de ruta que nos permita pasar de la atención de la emergencia a la reactivación. Como parte los planteamientos consolidados entre el Comité Intergremial y sus integrantes locales, Anato Nacional, instituciones y gremios, se presentaron en este escenario diferentes propuestas, la primera es saber con precisión para actuar mejor: avanzar en un censo empresarial y un registro único de atención que permita identificar las afectaciones de cada negocio, evitar duplicidades y orientar los recursos hacia reconstrucción, subsidios, reparación, capital semilla y trámites. La segunda es garantizar liquidez para sobrevivir y volver a invertir, mediante líneas especiales de crédito a través de Bancóldex, Banco Agrario, Banco Mujer y entidades regionales, respaldadas por el Fondo Nacional de Garantías, con tasas preferenciales, periodos de gracia y plazos amplios para adquisición de activos y reestructuración de pasivos, además de líneas de microcrédito que permitan evitar que nuestros empresarios terminen recurriendo al gota a gota. La tercera es que la reconstrucción compre local: los empresarios de las zonas afectadas deben ser priorizados en las compras y contrataciones asociadas a la recuperación, especialmente en materiales y servicios para la construcción.

La cuarta propuesta son alivios inmediatos para quienes perdieron su capacidad de generar ingresos. Planteamos subsidios para establecimientos afectados y la eliminación temporal del cargo básico de servicios públicos para las actividades industriales, comerciales y de servicios en los municipios damnificados. La quinta es acompañar a los empresarios frente a las pérdidas, con un punto permanente de atención de Fasecolda que les permita recibir orientación para sus reclamaciones por siniestralidad total o parcial. La sexta es recuperar la demanda, mediante la eliminación temporal del IVA para alojamiento turístico y pasajes aéreos, así como del impuesto al consumo en las zonas afectadas. Y la séptima es avanzar en una Zona Económica Especial —ZESE— para los municipios afectados, incluyendo todos los sectores económicos. Expusimos ante el ministro este modelo, que ya ha demostrado ser una herramienta funcional para el Quindío y que hoy podría convertirse en un instrumento para acelerar la recuperación.

La octava tiene que ver con nuestro principal motor de desarrollo: el turismo, mediante proyectos especiales y priorizados a través de Fontur que permitan que el Quindío sea visto desde ya como un destino aliado de la reactivación. La novena es no dejar atrás a quienes también hacen economía: proponemos subsidios y programas de apoyo para comerciantes de la economía popular y actores sociales y económicos, incluidas las ESAL. La décima es convertir esta crisis en una oportunidad de transformación, con iniciativas como un Centro de Inteligencia Artificial Empresarial que fortalezca la productividad, la innovación y la competitividad de nuestras empresas, especialmente en momentos en que la tecnología puede ser una herramienta para recuperar mercados y hacer más eficientes los negocios.

Finalmente, la undécima propuesta es entender la infraestructura como política económica. La recuperación del Quindío necesita priorizar proyectos capaces de generar empleo, conectar mercados y elevar nuestra competitividad: el Aeropuerto Internacional El Edén, la doble calzada Calarcá–La Paila y el corredor Calarcá–Armenia–Montenegro–Quimbaya–Alcalá–Cartago. Estas propuestas no son una lista de solicitudes aisladas. Son una hoja de ruta construida desde el territorio, con información de nuestros empresarios y de la mano del sector productivo y los gremios, para que la emergencia no se convierta en estancamiento. El Quindío necesita reconstruir, pero también necesita recuperar la confianza, atraer inversión, proteger sus empresas y volver a generar empleo. Queremos que desde ya el Quindío sea visto como un territorio aliado de la reactivación.

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