jueves, agosto 13, 2026

No hay duda de que, después de un sismo, el departamento enfrenta un sentimiento compartido de tristeza, pero también, hay que decirlo, de esperanza. Y hay una realidad clara frente al componente empresarial: no todos los negocios pueden volver a abrir al mismo tiempo.

Hay empresarios que ya están levantando sus puertas, retomando sus actividades y haciendo un esfuerzo enorme por volver a atender. Necesitamos acompañarlos. Comprar localmente, visitar nuestros comercios y elegir a esos empresarios que generan empleo, del cual cientos de familias dependen, así como a aquellos comercios que viven del día a día, también es una forma de ayudar a que el Quindío se reactive.

Pero hay otra cara de esta realidad: empresarios que hoy no pueden abrir. Negocios que tuvieron afectaciones y necesitan tiempo, acompañamiento y soluciones antes de volver a recibir a sus clientes. También estamos con ellos.

Entendemos que no pueden abrir todavía, pero ese es el objetivo: que todos puedan volver a normalizarse. De hecho, el reporte que tenemos muestra una gran cantidad de establecimientos que ya están operando: tiendas de barrio, supermercados, tiendas de cadena, panaderías, tiendas de hogar, hoteles, salones de belleza, droguerías y, próximamente, parques temáticos, además de comercios de ropa, restaurantes y otros sectores.

Y frente a lo antes dicho, es claro que no contemplamos toques de queda, no solo dicho por nosotros, sino por petición de nuestros mismos empresarios, claramente garantizando condiciones de seguridad como se está haciendo.

Por su parte, y con el propósito de que la apertura de los negocios sea progresiva y segura, desde la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío hemos dispuesto rutas de acompañamiento para los empresarios afectados: orientación jurídica gratuita frente a contratos de arrendamiento, asuntos laborales, pólizas, seguros y otras situaciones contractuales.

Además, a partir de nuestra encuesta, que ya cuenta con más de 1.600 respuestas de empresarios, comerciantes, emprendedores y actores de la economía popular, hemos realizado una primera radiografía para priorizar necesidades. Estas se concentran en afectaciones relacionadas con muros, paredes, fachadas, vidrios, techos y cielos rasos, además de daños en inventarios y mercancías.

Por lo cual, hemos dispuesto asesorías de inspección visual gratuitas con un grupo de ingenieros, con el propósito de sumarnos a la labor que realizan las instituciones de Gobierno y empresas privadas y orientar a los comerciantes sobre las condiciones iniciales de sus establecimientos.

Esta misma encuesta es un insumo para los gobiernos nacional, departamental y municipal, de manera que puedan ser tenidos en cuenta los alivios tributarios, subsidios y demás medidas que correspondan a sus competencias. Si bien estas decisiones no están dentro de nuestro alcance, estamos participando en mesas de articulación y diálogo con parlamentarios y las fuerzas vivas del departamento para que cuenten con información y una caracterización relevante de la situación.

Por su parte, a través de nuestro programa de Economía Popular, que concentra a vendedores de tintos en Calarcá, recuperadores de oficio en diferentes municipios y cuidadores de vehículos en Salento y Circasia, ya iniciamos una primera entrega para atender necesidades puntuales.

En conclusión, hay que decirlo: “Reabrir también es resistir”. Esto, claramente, cuando las condiciones lo permiten, y propiciando que todos nos sumemos para ayudar a que quienes no lo han logrado puedan volver también a abrir sus puertas y ver un Quindío reactivado, unido y resiliente, como ha sido siempre característico de nuestra región.

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