viernes, septiembre 18, 2026

Hay marcas que trascienden una campaña, un eslogan o una época y terminan quedándose para siempre en el corazón de quienes las sienten propias. Quindío, Corazón mío es una de ellas. Muchos evocamos aquellos años en los que esta expresión nos recordó que el Quindío no es solamente un departamento más en el mapa de Colombia: es una manera de ser, de recibir, de servir y de sentir.

En el marco del Foro de Gerentes de la Cámara de Comercio de Armenia y el Quindío, los empresarios volvieron a encontrarse con esa identidad a través de la música, de las letras y de esos recuerdos que todavía nos erizan la piel. Fue una oportunidad para recordar lo que somos y, sobre todo, para reconocernos orgullosamente quindianos. Nuestra calidez humana, nuestros paisajes, nuestra capacidad de servicio, nuestra cultura, nuestra vocación empresarial y todos esos atributos que nos hacen únicos y que deben convertirse siempre en un propósito colectivo.

Sin duda, hablar de Quindío, corazón mío, es también hablar de Socorro Jaramillo. Una mujer que inspira y que ha sabido llevar las banderas de este departamento desde el profesionalismo, pero también desde el abrazo fraterno a una región a la que le ha entregado tanto. Lo digo como mujer, como amiga y también en representación de la Cámara de Comercio. He tenido la oportunidad de conocer de cerca su trabajo y reconocer el enorme esfuerzo que ha realizado por hacer de la publicidad una herramienta humanista para el desarrollo. Porque como bien lo menciona ella, detrás de una marca hay personas, historias, sueños y propósitos; y humanizar esos propósitos es también una manera de servir.

Su mensaje, vivir para servir, adquiere hoy una dimensión especial. En un Quindío que atraviesa un momento de reconstrucción y reactivación después del terremoto, necesitamos recuperar y fortalecer aquello que nos hace humanos: la solidaridad, la empatía, la confianza y la capacidad de trabajar juntos. Este es el momento preciso, en palabras de Socorro, para volver a poner al ser humano en el centro de nuestras organizaciones, de nuestras empresas y de nuestra sociedad; para entender que la verdadera fuerza de una marca territorial no está únicamente en lo que comunica, sino en lo que logra despertar y movilizar en quienes la habitan y en quienes la visitan.

Desde la Cámara de Comercio de Armenia y el Quindío nos hemos comprometido a seguir sumando esfuerzos, conectando empresarios, instituciones y aliados para fortalecer nuestra identidad regional, promover nuestro territorio y hacer que aquello que nos representa vuelva a escucharse con fuerza en Colombia y en el mundo.

Felicito a Socorro Jaramillo y a todo su equipo de trabajo por mantener viva una expresión que, más que una marca, se convirtió en sentimiento. Y felicito también a los empresarios que siguen creyendo, invirtiendo, resistiendo y construyendo Quindío. Porque hoy, más que nunca, necesitamos recordar que cuando ponemos en el centro lo que nos une, somos capaces de transformar las dificultades en oportunidades. Quindío, corazón mío: que vuelva a latir fuerte, que vuelva a escucharse y que todos, desde nuestro lugar, desde nuestras propias campañas y marcas, ayudemos a llevarlo mucho más lejos.

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