martes, octubre 27, 2026

A veces, el crecimiento económico no comienza con una gran inversión, sino con un delantal, un uniforme, un código QR o una oportunidad para participar en una feria.

En el Quindío lo hemos comprobado acompañando a los micronegocios populares, esos que muchas veces pasan inadvertidos en las grandes cifras, pero que representan el sustento de miles de familias. Detrás de un vendedor de tintos, un cuidador de vehículos, una artesana o recicladores de oficio, tenderos, barberos, hay una historia de trabajo, esfuerzo y auto empleos que merece ser reconocida y fortalecida.

Me detengo en este punto, en el vendedor de tintos que hoy genera mayores ventas porque cuenta con un uniforme que lo identifica y transmite confianza; en el cuidador de vehículos que puede recibir pagos por Nequi, ampliar sus posibilidades de recaudo y ofrecer más facilidades a sus clientes; en las artesanas que encuentran en nuevas ferias escenarios para exhibir sus productos y llegar a compradores que antes parecían inalcanzables. O en las asociaciones de recicladores que, al organizar sus rutas de recolección, vincular nuevos clientes empresariales y fortalecer su trabajo colectivo, encuentran mejores posibilidades para aumentar sus ingresos, tenderos que exploran las nuevas tecnologías. Son cambios que pueden parecer pequeños, pero que en la vida cotidiana representan oportunidades concretas de progreso.

Desde la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío llevamos más de tres años fortaleciendo esta población mediante f . Nuestra convicción es que impulsar estos micronegocios populares no significa entregar ayudas sin continuidad, sino generar capacidades para que cada persona pueda mejorar su actividad productiva, construir relaciones comerciales y encontrar nuevas oportunidades de crecimiento. Por otra parte, no hablo de desconocer las dificultades de la informalidad, sino de comprender las realidades de quienes trabajan desde ella y acompañar sus procesos con soluciones pertinentes, sostenibles y cercanas, sobre todo, en labores que no resultan competencia para los negocios formales como las tiendas de café especial, por mencionar un ejemplo, que incluso han llegado a aportar conocimiento a los vendedores de tintos en Calarcá.

Hoy, cuando Colombia busca fortalecer el emprendimiento, la inversión y la generación de ingresos, tenemos una oportunidad para construir sobre lo que funciona y sumar esfuerzos entre el Gobierno nacional, las administraciones locales, las cámaras de comercio, las empresas y las organizaciones sociales. Y es que detrás de cada micronegocio hay una persona que quiere salir adelante, mejorar su calidad de vida, y detrás de cada oportunidad bien aprovechada hay una región que también tiene un gran potencial de crecimiento.

Y termino diciendo: fortalecer los micronegocios de la economía popular no significa restarle atención a los empresarios formales; por el contrario, significa contribuir a construir un entorno económico más dinámico, con mayores oportunidades y mejores condiciones para todos. Nuestros empresarios formales son el pilar de la Cámara de Comercio a los que apostamos con acciones concretas de acceso a mercados, misiones comerciales, conectividad, ruedas de negocios, ferias y exposiciones, visibilidad comercial, festivales, asesorías y programas de fortalecimiento empresarial. Lo que buscamos, precisamente, es que, en la medida en que los pequeños negocios mejoren sus capacidades, también se dinamice el entorno en el que operan las empresas formales.

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