viernes, septiembre 4, 2026

El pasado martes se hizo oficial el Fondo por la Reactivación Empresarial, una alianza entre la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, Comfenalco Quindío y la Alcaldía de Armenia, que contempla un propósito claro: que los negocios puedan solucionar sus necesidades básicas para volver a abrir. Y en este punto, cuando hablamos de reactivación económica, tenemos que entender que no todas las pérdidas se miden por su tamaño ni todas las necesidades que aparecen después de una emergencia tienen el mismo valor para quien las enfrenta. Lo que para alguien puede parecer un elemento menor, para un empresario puede ser exactamente aquello que le impide reabrir.

Y digo lo anterior porque, cuando empezamos a desarrollar el Censo Empresarial de la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, que a hoy cuenta con más de 4.000 empresas encuestadas, identificamos un inventario de más de 2.900 necesidades básicas para la reapertura de negocios afectados. Casos puntuales como el de una cafetería que puede tener su infraestructura en condiciones, pero no puede operar porque perdió su cristalería. Una tienda especializada en café puede conservar su local y su inventario, pero permanecer cerrada porque los elementos con los que prepara sus métodos de café de especialidad resultaron afectados o porque perdió la materia prima. Un restaurante puede haber recuperado su cocina, pero no contar con los utensilios indispensables para volver a prestar el servicio. Una panadería puede necesitar una vitrina o una batidora para recuperar su capacidad productiva. Una tienda puede requerir estanterías, equipos de cómputo o elementos básicos para volver a organizar y exhibir su mercancía.

Son pérdidas que, vistas de manera aislada, pueden parecer pequeñas frente a los daños estructurales que deja un sismo. Pero cuando se miran desde la lógica de un negocio, pueden representar la diferencia entre estar abierto o permanecer cerrado. Por eso, hoy damos un paso adicional con esta alianza, con la que hemos decidido sumar recursos, capacidades y operación para convertir ese inventario de necesidades en soluciones concretas para la reapertura de los negocios. La estrategia contempla la entrega de apoyos previamente validados, mediante una red de proveedores locales, de acuerdo con las necesidades identificadas de cada empresario.

Este modelo tiene algo particularmente importante: no parte de lo que creemos que necesitan los empresarios, sino de lo que los propios empresarios nos dijeron que necesitan. La data del censo empresarial, que se mantiene vigente y reporta que un 23,3 % de las empresas censadas no puede operar, permite priorizar, sistematizar y orientar los esfuerzos hacia donde pueden producir mayor impacto.

Y esa es una de las grandes lecciones que nos está dejando esta coyuntura: la recuperación económica necesita grandes obras, pero también necesita soluciones prácticas, precisas y oportunas. Nuestro mensaje sigue siendo: “Reabrir es resistir”, y por eso seguimos sumando esfuerzos a la reactivación del Quindío.

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