jueves, agosto 13, 2026

No podemos desconocer que las circunstancias que estamos viviendo siguen siendo complejas. El sismo de esta semana dejó afectaciones, incertidumbre y preocupaciones que todavía estamos dimensionando. Hay empresarios que han podido reabrir sus puertas y continuar con sus actividades, mientras otros aún enfrentan daños en sus establecimientos, dificultades para operar o decisiones que requieren acompañamiento. Y ambas realidades merecen acompañamiento, respeto y solidaridad.

Pero en medio de esta situación también hay algo que vale la pena destacar: la unión que hemos demostrado como sociedad. Hemos visto instituciones movilizarse, empresarios tender la mano, creadores de contenido poner sus plataformas al servicio de la comunidad y ciudadanos que, desde sus posibilidades personales y laborales, han decidido ayudar. Hemos visto empatía. Y esa empatía se ha convertido en una fuerza que nos permite avanzar.

Porque detrás de cada empresa hay mucho más que un establecimiento comercial. Hay familias, empleos, proveedores, trabajadores y sueños. Tenemos que reconocer que cuando una empresa se afecta, el impacto alcanza a muchas personas que dependen directa o indirectamente de su actividad. Por eso, apoyar a nuestros empresarios también es una manera de proteger a las familias y de contribuir a la recuperación de nuestro territorio.

En este contexto cobra especial sentido nuestro mensaje: reabrir también es resistir. Reabrir, cuando las condiciones lo permiten, es recuperar una parte de nuestra cotidianidad, volver a encontrarnos, comprarle al vecino, visitar ese restaurante, regresar a ese comercio, consumir productos y servicios locales. Es ayudar a que nuestras calles vuelvan a verse vivas y, al mismo tiempo, generar oportunidades para que quienes todavía no han podido abrir encuentren mejores condiciones para hacerlo.

Pero este mensaje no significa que todos deban abrir de inmediato ni que quienes aún no pueden hacerlo estén haciendo menos. También es resistir esperar, reconstruir, pedir ayuda, revisar las condiciones del establecimiento y prepararse para volver. Por eso, desde la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío seguimos acompañando ambas realidades: a quienes ya están operando y a quienes necesitan apoyo para recuperar su actividad.

En estos días hemos atendido múltiples casos de empresarios que buscan orientación. El servicio de asesoría jurídica gratuita ha recibido una respuesta que nos demuestra la magnitud de las inquietudes que existen alrededor de contratos, arrendamientos, relaciones laborales, pólizas y otras situaciones derivadas de esta emergencia. También hemos acompañado directamente a empresarios en sus establecimientos y adelantado gestiones frente a casos particulares que pueden convertirse en una barrera para la reapertura.

La invitación es clara: quienes no hayan podido abrir las puertas de sus negocios pueden acercarse a nosotros para brindar orientación.

Quiero hacer también un reconocimiento especial a nuestro equipo de colaboradores. En estos últimos días, el talento humano de la Cámara de Comercio se ha volcado al territorio y, de manera maratónica, ha acompañado y visitado a más de 1.000 empresarios, escuchando sus necesidades, resolviendo inquietudes y ayudando a identificar las situaciones que requieren atención. Este trabajo demuestra que una institución no solo está para administrar procesos: está para estar presente cuando su territorio más la necesita.

Finalmente, a nuestros departamentos vecinos, Valle del Cauca, Caldas, Risaralda y Chocó, que enfrentan las consecuencias de esta situación, también toda nuestra solidaridad. Lo que hemos vivido nos recuerda que somos una sola región y, sobre todo, un solo país cuando se trata de levantarnos. Sin duda, los empresarios, comerciantes y emprendedores con su valentía, han sido protagonistas. ¡Gracias!

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