
El proceso de reconstrucción y reactivación económica del Quindío nos exige algo más que buenas intenciones: nos exige sumar esfuerzos, tocar puertas y construir alianzas.
Por esta razón, desde la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío hemos dirigido cartas y abierto conversaciones con alcaldías, gobernaciones, fundaciones y empresas privadas, buscando aliados nacionales que quieran acompañar al departamento en este momento. Una labor que abanderamos en el terremoto de 1999, y que hoy consideramos una buena práctica para aportar valor a lo que muchas instituciones, empresas, sector público y demás entidades venimos desarrollando.
Y debo decir que algunas respuestas ya comienzan a llegar y, con ellas, nuevas oportunidades. La semana anterior, por ejemplo, empezamos a entablar diálogos con Grupo Éxito, buscando explorar posibilidades de articulación que contribuyan a la recuperación empresarial y con un enfoque de sostenibilidad y regeneración. A su vez, iniciamos conversación con la Fundación Postobón para apoyo a tenderos. Hemos recibido también una respuesta muy positiva de la Alcaldía de Neiva, que ha mostrado disposición para trabajar en una alianza por la visibilización del Quindío como destino turístico en una región que según nuestro observatorio de turismo, representa un 7% de los visitantes que llegan al departamento, mostrando un potencial importante para ampliar esta acogida.
De igual manera, avanzamos en conversaciones con la Gobernación del Cesar. Son pasos que, frente a la magnitud del desafío, demuestran algo fundamental: cuando tocamos puertas, encontramos aliados.
Esto lo digo porque reactivar la economía después de un terremoto no significa únicamente volver a abrir los establecimientos. También significa volver a construir confianza. Necesitamos que Colombia siga viendo al Quindío como un destino activo, seguro, atractivo y preparado para recibir visitantes; que quienes desde otros países consideran viajar hasta aquí no encuentren en la emergencia una razón para cancelar sus planes. La reputación de un destino se construye durante años, pero puede verse afectada rápidamente por la percepción de una coyuntura. Por eso, reconstruir también implica comunicar, promocionar y demostrarle al país y al mundo que el Quindío está de pie.
Vale la pena decir que durante la temporada de diciembre de 2025 y enero de 2026, en apenas ocho días y en cinco municipios del departamento se generó una derrama económica superior a $98.000 millones, lo que se infiere es mucho mayor teniendo en cuenta el total de los 12 municipios, los demás sectores y los más de 30 días que representa la que sería la temporada más importante del año.
En este sentido, la temporada que se aproxima nos obliga a anticiparnos. Debemos fortalecer estos esfuerzos en escenarios nacionales y consolidar alianzas que impulsen no solamente al turismo, sino también a la gastronomía, al comercio, a los servicios y a todos aquellos sectores que hoy enfrentan los efectos de la incertidumbre.
Desde la Cámara de Comercio seguiremos tocando puertas. La reconstrucción física es indispensable, pero la reconstrucción económica y de la confianza también lo es. Y para lograrla necesitamos que cada vez más actores del país entiendan que invertir, visitar, comprar y creer en el Quindío también es una forma de ayudar a reconstruirlo.


